Sobre Mí

DSC_0355Mi nombre es Fernando Rodríguez Bornaetxea y tengo un doctorado en Psicología. Después de 21 años como profesor de psicología enla UPV/EHU dejé la docencia y fundé BARAKA Instituto de Psicología Integral, en el año 2000, dedicándome a la práctica dela Psicoterapia y a la enseñanza de la meditación Vipassana. (Ver mi perfil en Linked.In)

En la Universidad enseñé Historia de la Psicología y Psicología Transpersonal, lo que me proporcionó una base teórica, filosófica y epistemológica que ha sido de enorme valor en mi vida. Desde que dejé la Universidad me dediqué al estudio del Dhamma, la enseñanza de Buda, especialmente del Abhidhamma, filosofía y psicología budista. La rigurosidad y profundidad de este modelo sigue siendo confirmada por los descubrimientos modernos tanto del ámbito dela Neurociencia como de la Espiritualidad comparada.

Tengo formación en casi todas las escuelas mayores de las grandes corrientes de la psicología occidental; Cognitivismo, Neuropsicología, Psicoanálisis, Psicología Humanista, Transpersonal, y una larga experiencia como psicólogo clínico. He editado libros y escrito numerosos artículos en revistas científicas. En la actualidad imparto formación en Mindfulness que es el modelo terapéutico más relevante de la tercera generación de terapias cognitivo-conductuales y está inspirado y basado en la meditación Vipassana.

He practicado meditación Zen, he pertenecido a un grupo Kagyu del Budismo Tibetano y desde hace 20 años he sido discípulo de un maestro Theravada (Dhiravamsa) del que he recibido la transmisión. Desde el año 2000 dirijo grupos y retiros de meditación en San Sebastián, en la que será, hoy en día, una de las Sanghas estables más numerosas de la península.

Nuestra práctica es laica y no dogmática. Nos dedicamos al desarrollo de la mente, a la evolución de la conciencia. Observando desde la cosmovisión budista la mente contemporánea, hemos desarrollado un método de indagación psico-espiritual.  En este método, Samatha (la pacificación mental) y Vipassana (la visión profunda) son inseparables, y ninguna de ellas se puede desarrollar sin una actitud ética correcta. Mediante esta práctica,  el meditador se eleva por encima de la jungla mental y obtiene una visión clara y penetrante de cómo funcionan la mente y el cuerpo. En la meditación profunda la actividad de los cinco sentidos se retira para que emerja el espíritu puro y radiante, la liberación del sufrimiento.